domingo, 23 de octubre de 2016

Mi Samhain

Es verdad, cada vez son más las personas que estudian las antiguas culturas y se hacen seguidores de sus religiones. Cada vez hay más wiccanos y odinistas, cada vez se interesan más por los celtas y los egipcios (entre otros) o, al menos, eso es lo que yo observo. 

No sé cuál o cuáles habrán sido los motivos que les habrá llevado a los demás a buscar esos caminos, pero os puedo contar el mío. Realmente no lo busqué, lo encontré. Es como si poco a poco el destino me hubiera ido dejando pistas hasta que fui capaz de darme cuenta de lo que estaba pasando. Una de ellas tiene que ver con Samhain.

Siempre he odiado Halloween. Odiaba la oscuridad, los fantasmas me daban pánico, no me gustaban las brujas horrendas que comían niños de las que nos hablaban los cuentos... Lo odiaba tanto que en mi vida solo lo he celebrado 3 ó 4 veces. Pero entonces descubrí Samhain. La familia de mi ex-pareja lo celebra todos los años y fueron ellos los que me explicaron en qué consistía. Me explicaron que era una festividad antigua en la que se celebraba que la brecha entre los vivos y los muertos se rompía: era la noche en la que los muertos volvían. Me contaron que ellos no se disfrazaban de momias ni de vampiros y que no iban de casa en casa pidiendo caramelos. Ellos se reunían junto a otras familias y cantaban alrededor del fuego, desconectaban de la tecnología, jugaban a juegos medievales, representaban teatrillos y ofrendaban a los muertos.

Me enamoré. Yo quería formar parte de eso, quería aprender de aquella fiesta tan diferente y extraña para mí. Sin embargo, para ellos es una fiesta íntima, necesitaban saber que comprendía y respetaba lo que celebraban, así que el primer año de relación con mi ex-pareja no pude ir y lo entendí perfectamente. Supongo que sabréis cómo acaba esto: mi pareja me deja y me quedo con las ganas de celebrar Samhain con él y su familia. Después de eso quise olvidarme de Samhain, evidentemente se me quitaron las ganas de celebrarlo, pero ha pasado mucho tiempo desde entonces. He madurado y he aprendido y estoy preparada para afrontar esta fiesta y venerar a nuestros ancestros.

Para mí no será sólo una fiesta, sino el inicio de algo nuevo. Después de dos años de estudio prepararé mi primer ritual.

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