martes, 8 de noviembre de 2016

Introducción a la Brujería del Cerco

Todo el texto expuesto a continuación es un resumen que me he tomado la libertad de hacer copiando diferentes entradas del blog http://brujeriadelcerco.blogspot.com.es/
Si os interesa, os recomiendo muchísimo ese blog. Está en español y recopila muy bien información sobre brujería tradicional.


¿Qué es?

Bruja del Cerco, en inglés "Hedgewitch" tiene su origen en la palabra sajona, "haegtessa", que significa "hedgerider" o "la que cabalga el cerco. Este tipo de brujería no es un camino en si mismo sino que forma parte de una tradición ancestral que llamamos Brujería Tradicional (Traditional Witchcraft) donde se recurre a la ingesta de ciertos enteógenos y plantas de poder para viajar hacia el sabbat, donde se busca el contacto con los ancestros, con los animales, con los muertos y con los habitantes del Fairy Folk. 

Tiene un origen chamánico, basado en prácticas autóctonas registradas en la Europa septentrional y que es conocida como seidh o seidr, prácticas que incluyen la comunicación con los espíritus, oráculos, práctica de la magia y shapeshifting y saltar el cerco, esa frontera que no podemos ver con los ojos físicos pero sí con los del espíritu, que existe y separa lo invisible de lo visible, la civilización y lo salvaje, entendiendo por salvaje lo que es desconocido e indómito y el viaje del brujo por esos lugares donde habitan los espíritus para recabar información, recibir consejo o ayuda de guías espirituales o de los Ancestros, recoger símbolos y asimilarlos, para la sanación de uno mismo y de los demás, para atacar al enemigo y otras cuestiones, tan variadas como las tantas necesidades que se nos plantean en la vida.

Nuestras fuentes, aparte del chamanismo, son el folklore, el animismo y toda la mitología relacionada con el Otro Mundo y los seres que lo habitan: las fae y los ancestros. Las principales deidades son Hécate, la Dama Holda y el Viejo Nick. 

Se diferencia de otras tradiciones en que nosotros, los brujos del cerco, no practicamos apenas ninguna ceremonia para realizar nuestro oficio. Nuestras herramientas son igualmente sencillas y las fabricamos con nuestras propias manos.
Esta rama de la brujería tradicional todavía se presta a confusión, sobre todo en el mundo anglosajón donde la palabra “hedge”, “cerco” significa matorral. Muchas personas que últimamente tratan de diferenciar que su tradición no es neopagana sino tradicional o antigua creen que la brujería del cerco está íntimamente relacionada con la brujería verde, por el significado de “hedge” como arbusto o matorral. Creen entonces que está relacionada con la botánica y todo aquello que tiene que ver con el conocimiento de las plantas y la sanación con las mismas. Yo no entiendo la Brujería del Cerco como brujería verde o de cocina y otras definiciones a cual más simplistas y equivocadas que he encontrado sobre un Arte que nos trasciende en el tiempo. Adoro estudiar las plantas y las amo con todo mi corazón, pero no se puede definir Brujería del Cerco solo como brujería verde, por poner un ejemplo.


¿A qué nos dedicamos?


Como la mayoría de los paganos, nos preocupamos de observar la naturaleza y celebrar los Sabbats: la quietud del invierno, el despertar de la primavera, la llegada de la oscuridad, las fases de la luna... Todo, absolutamente todo está lleno de vida: una piedra, una brizna de hierba, una nube, la chispa de una hoguera, un valle… Todo late de vida. Saber distinguir las señales de aquello que es invisible, interpretarlas e interactuar con ello es algo que un brujo del cerco hace desde siempre pero nadie le enseñó a hacerlo. 

Estaremos pendientes de las tradiciones de nuestra tierra pues estas guardan un poderoso conocimiento sobre antiguas magias y formas de hacer el Arte. En cada canción popular y en cada fiesta encontraremos grandes puertas hacia el conocimiento antiguo. Las canciones populares, al escucharlas, nos conectan con la tierra y sus caminos secretos, invisibles y fantasmales, aquellos que solo pueden ser atravesados portando la llama de la astucia y el conocimiento pues son recorridos por seres de otros mundos. 
El Oficio principal para una bruja del cerco, es viajar al Otro Mundo (también es llamado Mitgart, Tierra Media, Tierra de las Hadas, Elphame y tantos y tantos nombres) y además es lo que nos diferencia de otras tradiciones paganas. Tenemos la capacidad de viajar al Otro Mundo desde que nacemos. Una bruja del cerco nace y se hace. Hay brujas del cerco que nacen sabiendo viajar al Elphame y otras aprenden. Si tú viajas a ese Otro Mundo o has viajado alguna vez, aparte de tu tradición, eres una bruja o un brujo del cerco. 

Si no rechazas la parte oscura del ser humano si no que te enfrentas a ella ayudada por la luz de las antorchas de Hécate, entonces eres una bruja del cerco. Lo haces para transmutarla y encontrar, precisamente, la luz.


Puntos clave:


La utilización de métodos, aunque no siempre, para provocar estados alterados de conciencia: drogas naturales (belladona, cannabis, peyote, etc.), el uso de ritmos repetitivos como tambores, danza y otras formas de provocar este tipo de estados. También existen brujos que no toman nada. A mi modo de ver, estas plantas ayudan a entrenar nuestra mente para saltar el cerco pero llega un momento en el que ese estado puede facilitárselo uno mismo sin ayudas externas, con mucho entrenamiento, eso sí.
El oficio basado en el territorio.  Se basa en una conexión del brujo o familia de brujos con el territorio en el que vive. Aseguran la fertilidad de la tierra y protegen sitios sagrados de la profanación o la interferencia ajena. Si bien se dice que esta rama de la brujería no tiene que ver con la práctica mágica, no creo que entre en contradicción con la práctica de la misma pues muchos brujos, aparte de hacer brujería, siguen manteniendo vivas esas tradiciones de la protección del territorio, que es siempre sagrado.

El Fuego sagrado o Fuego de Astucia. Son todos los trabajos que tienen que ver con el fuego, con la Nwyvre o serpiente sagrada de la tierra. Las fuerzas telúricas que recorren el planeta. Es la parte de la brujería que tiene que ver con la adquisición de sabiduría. Ambas ramas de la brujería tradicional, la del territorio y la del fuego, son complementarias pero difieren mucho la una de la otra y son dos ramas con interesantísimos y complejos matices.

La adivinación es también importante en la brujería del cerco. Puede hacerse a través de los símbolos que vemos al  otro lado del cerco y su interpretación o también podemos utilizar métodos más conocidos como son el scrying, un método de adivinación a través de la observación de una esfera de cristal, de cuarzo, de un espejo, fuego, humo… 

La conexión con los númenes o fuerzas de la naturaleza, en mi caso y muy especialmente con la Perchta, la Luminosa, númen de dos caras, una oscura y monstruosa (Schiachperchta) y otra brillante y hermosa (Schönperchta). Fascinante, poderosa...


La brujería del cerco es esto y mucho más. Todo está conectado, lo de arriba con lo de abajo, lo de dentro con lo de afuera. 


¿Qué es el cerco?


Como ya hemos dicho, la actividad principal es cruzar el cerco, una imagen simbólica y arquetípica sobre la actividad chamánica. Antiguamente en diversas zonas europeas los límites de las aldeas, las casas y las tierras venían delimitados por cercos, deviniendo esta palabra a convertirse en símbolo de la frontera que existe entre el mundo físico y el mundo invisible, aquel en el que habitan los espíritus y otros seres que el folklore conoce como Fae, hadas. Otro símbolo de la brujería del cerco son los cuervos y los gansos, en especial el vuelo de los gansos.

En las dimensiones terrenales del cerco nos encontramos con los espíritus de los árboles y de los animales, de los lagos y de los ríos, de las montañas y de las cuevas… También con sus demonios. En otras dimensiones encontraremos a los espíritus de nuestros ancestros en la brujería y a los difuntos, algo tan importante en la brujería tradicional, el territorio y sus espíritus, sus caminos hechizados y sus habitantes, con los espíritus familiares o guías que nos acompañan, nos protegen, nos alertan… El mundo invisible es enriquecedor y sabio, mucho más sabio que lo que vemos que, si bien es muy interesante también, no aporta respuestas sino es contemplado desde una mirada más amplia. 
La práctica de “Cruzar el cerco” recibe muchos nombres:

Hedgerider: la o el que cabalga el cerco.
Hedgewitch: brujo o bruja del cerco.
Night Travelers: Viajeros de la noche.
Myrk-Riders: los que cabalgan la noche o la niebla. Palabra de origen islandés, Myrkvi, que significa niebla o noche.
Gandreith: palabra que proviene de la palabra alemana Gabelreiterinnen, que significa la que cabalga en una horca.
Walkers of the wind: los que caminan el viento.

La bruja o brujo del cerco es capaz de cruzar al otro lado del cerco, al otro mundo o mundo astral por muy variadas razones: traer de vuelta el alma de un moribundo, sanar a los enfermos, tener conversaciones con los que ya se fueron, tener viajes de conocimiento para el propio aprendizaje, para encontrar lo que está perdido… Son muchas las razones por las cuales cruzamos el cerco.

El vuelo espiritual, cruzar el cerco, es recogido en un párrafo muy conocido del siglo XII en el C. E. Land of Vastgotaland, el texto legal más antiguo conocido en sueco antiguo donde encontramos una interesante mención a una bruja del cerco. Escribo el texto en inglés para después dar una traducción:

Woman, I saw you riding on a fence switch with loose hair and belt, in the troll skin, at the time when day and night are equal.

Mujer, te he visto cabalgar sobre una vara de cerca con el pelo suelto, envuelta en piel, en la hora precisa en que la noche y el día se igualan.

La traducción no es literal. Una troll skin es una especie de máscara. El uso de máscaras forma parte de un ritual de vital importancia para la brujería del cerco del que ya hablaremos, en el que los brujos se cubrían con pieles y máscaras de animales para que en el Otro Mundo fuesen reconocidos como parte de ese mundo, una forma de protección. Es de destacar la mención que hace el párrafo a “la hora precisa en que la noche y el día se igualan” por la situación liminal en la que la bruja, en su vuelo del espíritu, se encuentra. Cabalgan entre la noche y el día, justo en la frontera en la que ambos conceptos se separan, el ámbito que separa el mundo visible del mundo invisible. 


¿Cómo cruzar el cerco?


No existe solo una manera de cruzar entre dimensiones o entre mundos sino que existen diversas formas de hacerlo. Pero la habilidad de caminar entre las distintas dimensiones paralelas es algo vivencial que no se puede aprender porque se trata de una capacidad innata. Son factores con los que se nacen o factores que a lo largo de la vida te predisponen a ello: haber nacido en una familia donde se hereda esa segunda visión, nacer con la segunda visión o a lo largo de la vida tener una experiencia traumática o cercana a la muerte que te active esa capacidad, por poner un ejemplo. 

Lo que sí se puede aprender es a cruzar el cerco en determinadas ocasiones pero repito que nacer brujo es ser de una determinada manera, tener una predisposición al Oficio, haberte dado cuenta de cosas que los demás no podían ver desde que tienes uso de razón como comunicarte con los espíritus familiares, los Ancestros, tanto antiguos como familiares fallecidos, los espíritus de la naturaleza y otros seres radiantes incalificables. Eso es algo con lo que se nace, no se aprende. Es decir, la bruja o el brujo del cerco vive con un pie en el mundo material y con otro pie en el mundo invisible pero tiene la capacidad de tener equilibradas ambas experiencias sin que ninguna se solape en detrimento de la otra.

El otro mundo, la dimensión invisible, forma parte de tu propia vida. Los brujos del cerco ven un mundo más amplio y extenso que el que otras personas ven. Ese mundo suele dar miedo y causar rechazo a todos aquellos que no tienen la costumbre de verlo desde siempre pues ese mundo quizá les recuerde que nuestra realidad material tiene los pies de barro.

Ahora bien, sí podemos aprender a cruzar el cerco como viaje espiritual o trance y para ello existen diversas formas que han sido practicadas desde siempre: el consumo de enteógenos o sustancias alucinógenas de las cuales se elaboran los ungüentos para “volar”, el viaje astral, danzas rituales, el uso de sonidos de tambores de forma repetitiva y otras técnicas para entrar en trance.  Si bien no recomiendo, por favor, que nadie se fabrique un ungüento para cruzar el cerco sin asesoramiento técnico pues la mayoría de las sustancias que empleamos para elaborarlos son altamente tóxicas e incluso venenosas. Sería muy recomendable ser guiados por otra persona que conozca estos “territorios”. Pero como sugerencia, podéis comenzar con técnicas sencillas de visualización y que son las que más recomiendo (que no son cruzar el cerco exactamente pero es un comienzo). Esta técnica se conoce también como Pathworking. Después podéis hacer prácticas con sonidos para entrar en trance o ejercicios para controlar vuestra respiración, algo que también puede provocar estados alterados de conciencia. 

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